Amor, venganza y locura

Amor, venganza y locura

Los nombres de los capítulos son nombres de canciones de MCR, más no es un fanfic, sino relato original. Helena era como un fruto bello, pero podrida por dentro, Ariel no pudo evitar amarla, pero ella enveneno su alma, ¿que desatará todo ello?

Capítulo 2 Give'em hell, Kid

CAPÍTULO II
"Give 'em hell, kid"


Mi amadísima Helena, han pasado dos meses desde que fuiste incinerada, y cursimente se propusieron en arrojar tus cenizas al mar. Si, lo llevaron a cabo, excepto que esas no eran tus cenizas. Yo cobrando favores me hice de tus restos, de hecho estuve ahí cuando entraste al horno, agradezco el desinterés de tus familiares y demás pues por ellos pude verte en plena privacidad.

Tan pálida pero aún bella, esperaba que en cualquier momento abrieras los ojos, pero yo sabía que no lo harías, yo me había encargado de aquello.

Vi tu cuerpo desnudo como tantas veces lo hice al hacerte el amor, tan delicado, para mí. Eras una bella obra de la creación, tanta belleza superflua guardaba el secreto de un corazón duro que no temía utilizar a los demás....eras el más bello fruto a simple vista, pero tu interior estaba podrido. 

Tu piel que cuidadosamente cuidaste ahora guarda las huellas del arma que te quito la vida. Por más maquillaje que usaron para ocultarlas no pudieron evitar que siguieran visibles, y más para mí que memorice cada una de ellas cuando te las infligí.
Mi amor, mi Helena. Bese tus fríos labios por última vez, y luego vi como te consumías en las llamas. Ese fuego abrazador no solo reducía tu ser a cenizas, sino también mi pobre y enfermo corazón.

Obtuve tus cenizas... muchos románticos pensarían que fue para tenerte siempre conmigo.... De cierta forma es cierto, y a la vez, es porque es la forma más adecuada de torturarte a pesar de tu deceso.

Cuando mi amigo me entrego tus restos, me vio con lástima y yo lloré, estoy seguro de que él pensó lo doloroso que era que yo perdiera a mi amada.... Estúpido. Eran lágrimas de coraje, alegría y venganza.

Se bien que deseabas tener algo ostentoso al morir, una urna o una cripta rica en joyería, algo que solo merecieras tú... ¿sabes? Creo que te he dado lo que mereces, estas en un frasco de mayonesa corriente, acorde a una mujer corriente como tú. 

Te amaba tanto...y tú al final me despreciaste "¿creías que era para siempre nuestra relación? Vamos, de amor no se vive, así que., hasta luego y buenas noches Ariel" fue lo que dijiste antes de lo que paso...

En ese momento sentí como algo tanto en mi mente como en mi corazón se rompió y un vació me invadió, uno que no me ha dejado en paz y que sin ti se ha hecho más presente.

Estoy ebrio y solo puedo recordarte, tú aroma, tu sonrisa, tus ojos... cosas que ame, y ahora odio, ahora convertidos en cenizas con las que mis dedos juegan ansiosos por averiguar que ceniza pertenece a que parte de tu cuerpo, ¿serán estos tus cabellos, o son tus piernas de seda?

Y es cuando un idea cruza por mi mente, tal vez suficiente castigo ya hubiera sido tu estadía en ese frasco, tal vez debamos de unirnos de alguna manera...

He visto como compañeros de la facultad han inhalado cocaína.... ¿qué tan diferente puede ser con cenizas humanas? 

Me puse de pie tambaleante y busque las cosas necesarias; papel, una navaja y... todo estaba listo para inhalar lo poco que quedaba de ti.

"Por ti Helena" dije haciendo un gesto como si tomara una copa entre mis manos y te inhalaba. 

Con lenguaje poético diría "fue como oler tu dulce perfume que inhale cuando te hacía el amor", pero la verdad era otra; desagradable, las cenizas no eran algo grandioso para inhalar, puede que amara tu perfume, pero esa no eras tú, eras grasa, cabello, huesos, eras un vulgar y común humano que otro vulgar humano amo, y por eso te inhalo a pesar de que no me cause placer. 
Helena, mi Helena, seremos uno solo.

Y mientras te aspiraba, sensaciones desagradables llenaban mi ser, unas ganas de vomitar sin poder hacerlo. Era el precio de ser uno solo con alguien como tú.

Sensaciones enfermas llenan mi ser. El día que te conocí se volvió mi perdición, el aceptar tener una cita contigo fue mi llave al infierno.

La primera cita fue en la iglesia donde estaban los restos de tú padre, lo recuerdo perfectamente. Aun vestías de negro, un luto social que aun tenías que guardar, más que nada por apariencias "este viejo aun muerto me arruina la vida, siempre de negro por su culpa" me dijiste al verme y tirar unas flores blancas que llevabas en las manos al bote de basura "dije que tenía que venir a verlo...como si eso fuera cierto" me dijiste sacando de tu bolsa un cigarro.

"Señorita hija de puta siempre tan puntual" te dije sonriendo, por alguna razón me agradaba verte y a la vez deseaba darte un puñetazo a tu rostro de muñeca.

"Dejemos las formalidades, puedes decirme su majestad o simplemente Helena" me dijiste con una sonrisa. Tú sentido del humor, y esa esencia tan tuya que llenaba el lugar era lo que me hizo adicto a ti.

"Un billete por tus pensamientos" me dijiste.

"Pensaba que...no es muy de Helena Luntz acostarse con la servidumbre"

"Claro que lo es, pero no es algo que busque publicar, ¿no lo crees?, además quien dijo que nos acostaríamos"

"Las pastillas post day que tienes en tu bolsa...acabo de verlas cuando sacaste el cigarro"

"Bien se ha matado la sorpresa" dijiste suspirando "como si te fueras a negar, vamos, heredera, sexy quiere sexo, punto"

"y no fueras mi tipo, si me gustaran algo como más masculino" te dije con cara de póker.

"No lo eres, porque si no te hubiera encontrado tirándote a otro conductor"

"eso ya lo había hecho cuando tu llegaste"

"No me desilusiones insinuando que eres precoz"

"Nunca dije eso"

"Se sobreentendió"

"¿Quiere ver?" te dije retadoramente

"¿Aquí, encima de la tumba de mi padre? No te atreverías"

"Antes no, pero hija de puta....eres mala influencia para mí" dije besándote apasionadamente. Mordisqueé cada rincón de tu piel intentando dejar mil y un marcas, jugueteaba con tus tersos senos, y sin parar Bebía néctar de tus labios.
Gemíamos de placer, dominados por la lujuria. Ningún te amo, o te quiero, solo había puro sexo en ese acto que nos alejaba de la razón mal sana y gritamos de placer al mismo tiempo. Quiero pensar que no nos encontraron copulando en un cementerio, pero no lo sé con certeza, solo me enfoque en ti y en tu voz implorando por más.

"Solo fue sexo" me dijiste mientras te acomodabas tu vestido.

"No lo pongo en duda, y no se volverá a repetir" te confirme subiendo mi cremallera.

"Eso dicen todos...volverás a mí en menos de lo que piensas..." 

"Ariel" te dije comprendiendo la pregunta de tú mirada.

Me retaste, con un beso al aire te fuiste del lugar, mientras internamente me prometía no caer en tu juego de muñeca de plástico.

Una semana...Una semana desde ese encuentro y tú nunca llamaste, pensé.

"Ariel, debes de marcar a esta residencia, te han contratado" me dijo mi compañera Rita. La verdad es que no tenía muchos ánimos de trabajar pero...tenía que, si no la escuela no se pagaría gratis.

"Choferes de toda ocasión" dije mi discurso clásico.

"oo...chofercito" se escuchó del otro lado.

"Señorita hija de puta" exclamé sorprendido.

"Te he dicho que simplemente Helena querido Ariel, ahora preguntó, ¿es difícil hacerme ganar una apuesta?"

"Claro, no quiero colaborar al crecimiento de tu ego"

"Claro" por tu voz, sabía que estabas disgustada "ahora necesito que me lleves a la plaza"

"de compras"

"no, al hotel, se que tú y yo nos divertiremos"

"crees que lo haré"

"Sé que lo harás"

Sin más cortaste la comunicación, y ¿sabes? Tenías toda la maldita razón. Caí en tus redes, volví a buscar esos labios carnosos y refugiarme en tus suaves pechos. Oré en tus altares de Venus fervientemente, todo porque era adicto a ti.
Quisiera decir; fue la última vez, pero...se repitió tantas veces. Siempre el sexo desenfrenado y más tarde la plática pos-coito. Éramos tan raros que nuestra relación así se basaba. Pero cometí un error...me enamoré de ti, y lo supiste en el momento que grité "te amo" entre un orgasmo, tú rostro demostró todo desencanto.

"Idiota" me dijiste antes de salir de la habitación que habías pagado...sabía que no volverías.
Y, dejaste de llamarme y contratarme, olvidaste a tu chofercito después de corromperle la mente y el corazón. Eras una arpía que sembraba su mal sana semilla y cuando veía un brote de sentimiento...se iba, pero pensé que había algo más, que tú sentías y me amabas solamente era temor porque nunca fuiste amada, por ello te llamé un día e intenté hablar.

"No has llamado ¿por qué?"

"No es mi deber, además...ya me estoy cansando de esto"

"Vamos Helena, han pasado dos años, no me digas que no sientes...."

"Si, han pasado dos años, dos de sexo y ya, ¿es tan difícil de comprender?"

"Helena, dime a los ojos que no sientes lo mismo que yo dime que..."

"No te amo" dijiste sin tambalear, viéndome a los ojos con un gesto de burla completando mi frase "el no te amo se oye tan cliché, ¿por qué te amaría?"

"Porque te conozco mejor de lo que crees"

"Porque yo te deje hacerlo. Quería ver que era una relación de plebeyos, pero es demasiado cursi y desinteresada, se conforman con palabras y vagas acciones, y se ilusionan sin más..."

"Nuestra relación no era mero sexo e ilusiones, era cruda realidad y era tan masoquista como para enamorarme de ella"

"¿creías que era para siempre nuestra relación? Vamos, de amor no se vive, así que, hasta luego y buenas noches Ariel" dijiste saliendo, dando por terminado la plática, dejando atrás de ti un corazón roto, pero...ya esperaba esa respuesta...y a pesar de ella no podía dejar de amarte, por ello supe que no me dijiste toda la verdad...había algo más.. o mejor dicho alguien más. Tenía que averiguar por cuál cama me habías cambiado mi querida Helena.

Capítulo 1: Helena (Señorita hija de p.....)

CAPÍTULO I

"HELENA"

 

"Estamos reunidos aquí para honrar la memoria de nuestra hermana Helena Luntz. Amante, esposa, hija, amiga..."

 

La voz grave del ministro retumbaba en la iglesia finamente decorada con colores blancos y negros, perfectos para la ocasión, un funeral. Todos los presentes vestían ropas finas y fúnebres. El lugar era musicalizado por suaves sollozos de supuesto dolor por la pérdida de Helena, no puedo evitar reír ante esa farsa.

 

Helena, mi querida Helena, se que en estos momentos reirías a mi lado antes estas patéticas actuaciones, recuerdo como solías hablar de lo irracional de los funerales. Actos totalmente falsos, actuaciones irónicas de seres superfluos. Ahora puedo decirte que tenías toda la razón.

 

Helena, es que ninguno de los presentes te extrañara tanto como yo, ninguno ha llorado lágrimas de sangre y sufrido como yo por ti como lo hago todavía en estos momentos, pues ninguno te conocía de verdad como yo lo hice.

Querida Helena, estoy aquí de pie en la puerta de iglesia, solo por ti rompería mi promesa de no entrar a un lugar así.

 

Uso el mismo traje oscuro que usaba cuando te conocí, ahora que veo la ironía de esta vida recuerdo que fue en un funeral en donde te conocí. Tú eras la hija del dichoso difunto yo...un simple conductor de carrozas fúnebres.

 

Tú nunca conociste algo como la vergüenza, por ello, después de quince minutos de que inicio la ceremonia en la iglesia, tú subiste al asiento del copiloto de la carroza que yo cuidaba.

 

"Vaya payasada"  dijiste con un tono de hastió, acomodando con elegancia su vestido negro satinado y alzando en delicado tocado que adornada tu cabellera negra dejando ver tus ojos verdes. "Llévame al café Bullets".

 

 Estaba perplejo ante tu persona, eras toda una visión para mí, tus acciones y tus ojos me quitaron el aliento. Tarde un minuto en reaccionar y recuperar el habla, topándome con tu mirada escéptica.

 

"Señorita" dije siguiendo el protocolo de la funeraria de tratar al cliente con mucha educación "lo que está pidiendo es algo que no puedo hacer..."

 

"¿A caso no sabes con quién hablas?" preguntaste altiva "Soy Helena Luntz, quien esta pagándote, así que si t digo brincas tú solo preguntas... "

 

"¿Qué tan alto?" mascullé con fastidio, una clásica niña rica mimada me ordenaba, genial la niñita debía de ser un fastidio. No agregue palabra alguna, simplemente encendí la carroza y arranque, viendo de rabillo pude ver la cara de satisfacción de

Helena, en esos momento aunque fuera tan bella, la odie

tanto...

Viajamos en silencio hasta llegar al dichoso café, uno de los más caros de la ciudad, claro, un lujo que ella podía darse cuando quisiera, detuve el auto y baje a abrirle la puerta, todo eso por el estúpido protocolo que tenía que seguir con los clientes,  "clientes son clientes" rezaba el lema de empleados en la funeraria, si vieran los deseos de sus clientes....

 

Cuando ella estuvo abajo cerré la puerta y me dirigí a meterme otra vez a la carroza.

 

"Un momento, ¿crees que yo entraré sola?" me dijo viéndome como si fuera inferior a ella, como si fuera un estúpido "Camina rápido, entre al Bullets"

 

"Señorita, yo no podría pagar algo de ahí" me excuse, y era la verdad, un café de ahí era mi sueldo de un día, siempre me pregunte el por qué de esos precios exorbitantes, vamos, solo era café, ¿a caso era oro?

 

"Eso ya lo sé" me dijo señalando lo obvio "por eso yo lo pago, ¿o creías que te obligaría a pagar?, no soy tan mala...." Dijo sonriéndome dulcemente para luego cambiar su rostro a una expresión de altivez "pero tampoco tan buena, así que entra al café en estos momentos o juro que te acusaré ante tu jefe que me secuestraste del funeral de mi padre"

 

Maldita niñata malcriada, idéntica al estereotipo de la muñequita que todo lo tiene, y todo capricho se le concede. Siempre había odiado a ese tipo de personas, y para mí era una vergüenza tener que trabajar para ellos, pero la necesidad siempre puede más que mi orgullo, por eso solo mordí mi labio inferior y entre al café.

 

Un lugar muy minimalista, sillones de piel blancos y mesas de café de mármol, una suave de música de jazz daba al lugar un toque de "categoría" la cual me parecía una basura, ¿para que la decoración minimalista, el fondo musical y demás, si simplemente era un café?, Estupideces innecesarias que daban clase, ese era el mundo de Helena, el mundo que yo odiaba.

 

"Vamos no tengo tu tiempo" me dijo ella que estaba en la barra pidiendo su café "colombiano bien molido, con un poco de Vodka" pedía, que extraña mezcla pensaba "tú", me señalo despectivamente   "¿qué quieres?"

 

"Americano con azúcar estará bien" ella me vio como si fuera una especie de extraterrestre o como si hubiera pedido una Big Mac en un Burger King

 

"Denle esa cosa que él dijo" pronunció, como si fuera indignas las palabras café americano salir de su boca. Sin preguntar el precio dio su dorada tarjeta y la deslizo. Maravillosos plásticos que diferencian a los simples mortales de los bastardos ricos, siempre he pensado eso acerca de esas tarjetitas tan insignificantes para mí que no poseo una, y el mundo para otras que tienen cientos de ellas "Has algo productivo en vez de ver a la nada y lleva las bebidas a la mesa de ahí" me ordenó señalando unos asientos en una esquina "muévete"

 

Helena, eras todo lo que odiaba y en algún momento de ese día me di volviste un masoquista, porque a pesar de que fueras esa clase de personas que deseo destruir con toda mi alma, despertaste mi curiosidad y más tarde empecé a amarte con todo mi ser.

 

Nos sumimos en silencio mientras consumíamos nuestros cafés, pero tú odiabas esos silencios, más adelante me dijiste la razón, cada comida de pequeña al lado de tu padre era un silencio total de indiferencia, antes te aterraban pero más tarde aprendiste a odiarles y acabar con ellos. Eran ellos o tu cordura, así decías. Pero en esos momentos yo no lo sabía, para mí eras una extraña.

 

"Demonios, no te quedos callado" dijiste desesperada

 

"Excúseme  señorita" le respondí mecánicamente.

 

"También olvida el protocolo, tutéame, di de verdad lo que piensas, que soy una hija de puta, vamos ya sé que has pensado eso todo el tiempo, pero tú estúpida ética del trabajo evita que lo digas, que me bajarás del auto ante mi petición o que se yo...." Se volvió un silencio "deja de actuar como un robot que es exasperante..."

 

Estaba sorprendido ante tú petición,  ¿qué podía hacer yo? Podía disculparme e irme a la carroza, esperar que tu rabieta se pasara y llevarte de regreso al funeral, si hubiera escogido eso, nunca te hubiera conocido, y no pasaría lo que al final paso. Decidí quedarme y sonreírte sarcásticamente, decidí conocerte e interactuar contigo sabiendo de sobra a lo que me arriesgaba.

 

"Bien, si eres una hija de puta y ya lo sabes" me viste con incredulidad, yo solo sonreí agriamente "si ya notaste, ya olvide los formalismos" di un sorbo a mi café mientras tu rostro se serenaba de nuevo, la superioridad de tu mirada disminuyo pero ahí seguía presente, te criaron para ser superior a los demás y era algo que nunca olvidarías. "Bien, se puede saber ¿por qué a la señorita hija de puta huyera del funeral, a caso su madre no se enojará y le quitará sus tarjetas de crédito?" me burle de ella.

 

"A pesar que yo te pedí que te portaras así... ¿estás consciente que aún te puedo despedir?" me dijo sonriendo, yo solo me encogí de hombros, realmente en esos momentos me daba igual si aun conservaría mi empleo, tal vez más tarde hubiera tenido una resaca moral por su perdida "Bien pequeño conductor curioso, mi madre no podría enojarse pues simplemente no está presente, andará de compras en París.  La mujer que llora tan desconsoladamente es mi madrastra...la tercera para ser precisos, y llora porque no le dio un hijo a mi padre y él no cambio su testamento, y yo soy su única heredera. La zorra sabe que no le daré ni un centavo, y nada más entierren al viejo la sacaré de la casa" terminó de tomar su café y encendió un cigarro que sacó de su cigarrera plateada con diamantes "Los funerales...me parecen sumamente patéticos" dijo aspirando un poco de nicotina "hipócritas cada una de los que asisten por mero compromisos, personas que odian al difunto, o rara vez o en su vida lo vieron, y ahora están ahí parados llorando, esperando como aves de rapiña algo del funeral, un buen chisme que contar, algo que recibir de la herencia, un visto bueno de los conocidos... "

"Bueno... ¿por qué no te apiadas de la pobre viuda?" le dije con sorna, se notaba de sobra la mala relación familiar que tenía. Ella rió estrepitosamente, su risa de bruja pero armoniosa invadió el lugar.

 

"Esa cabaretera no se merece piedad, intento que el viejo cambiara el jodido testamento, casi lo hace hasta que el bendito paro cardíaco lo mato, ella haría lo mismo conmigo si fuera el caso contrario, así que se puede decir que soy justa" cerró los ojos y se acomodo el cabello "a veces soy tan buena" dijo con sarcasmo, transpirando sentimientos de superioridad.

 

Eras lo que odiaba y ahí me quede escuchándote, y cada palabra me daba cuenta que tan enferma y retorcida eras, y aún así te volviste mi obsesión.

 

La plática siguió, preguntaste por mí; te dije que era de familia promedio que trabajaba para vivir, mis padres vivían en otro lugar y no teníamos una buena relación que digamos. Estudiaba la universidad, periodismo para ser precisos"Estudioso salió el conductorcito" dijiste con sorna "pues no puedo ser un Ken de plástico como tus amigos querida hija de puta" te conteste, en esos momentos eras para mí hija de puta, más tarde te volviste solo Helena.

 

El tiempo paso, y ya llegábamos tarde al final de la ceremonia, estaba seguro de que iba a ser despedido, pero tú sonreías astutamente, nunca podía estar seguro que pensabas, eras tan siniestra, tan oscura... pero mi mundo siempre fue negro así que no me importo dejarte entrar a él.

 

Cuando llegamos a la iglesia todos los invitados nos veían malamente, es qué ¡¿CÓMO OSABAMOS HACER ESO EN LA CEREMONÍA DEL SEÑOR LUNTZ?! Antes de bajar del auto me sonreíste.

 

"Observa" me susurraste antes de tomar mi mano y bajar de la carroza. No paso ni un segundo cuando empezaste a llorar de la nada "Joven, de verdad muchas gracias por llevarme al hospital, mi pobre corazón no aguantaba el dolor, me ha salvado la vida" decías actuando magistralmente, ¿no debiste de ser estrella de tv?

 

Aun me pregunto eso, porque...eras muy buena, todos lo creyeron y te vieron con pena. Le enfermiza Helena Luntz quien ha perdido a su padre, no dijeron más y subieron el cuerpo de tu padre a la carroza. Muchas mujeres se acercaron a ti a consolarte, pero antes de que empezara a conducir me abrazaste gritando gracias. Me costó mucho trabajo evitar reírme.

 

"¿Cuál es el nombre de mi salvador?" murmuraste a mi oído

 

"Eso mi señorita hija de puta tendrá que averiguarlo en nuestra próxima plática" te dije sin más, de verdad no esperaba que buscaras verme otra vez, pensé que esa era la última vez que te vería, nunca más sabría de Helena Luntz, tu no tenías espacio en mi vida y yo no tenía en la tuya me decía.

Imagina mi sorpresa cuando en un mes me hablaste a mi celular.

 

"Hola, habla la señorita hija de puta y quiere ver hacer una cita para la carroza para el día de mañana" me dijiste, me quede callado por varios minutos hasta que reí.

 

"Creo que la carroza no está disponible, pero.... El chofer sí, ¿le interesa a la señorita?"

 

"Creo que puede conformarse con ello... lo veo en la iglesia de la Piedad, ya sabe, donde fue el funeral" dijiste al colgarme.

 

Y así iniciamos nuestra relación, te volviste tan algo mío, te amaba tanto y ahora...estas en una de esas ceremonias que decías odiar, y eres a quien se la dedica, ¿por qué no te levantas del ataúd y gritas mil un improperios a cada uno de los asistentes? ¿Por qué demonios me has dejado sólo? Tú no eras de las que moriría fácilmente solo si...solo sí...

 

¿Cómo has podido dejar este corazón roto? Sin más palabras que decir, lo último que me dijiste fue "Adiós y buenas noches", ¿por qué no vuelves a decirme eso?

 

"Joven, regístrese por favor" me dijo un vejete sosteniendo una pluma negra y un libro repleto de firmas, yo solo asentí y escribí mi nombre, Ariel Vega. El hombre sintiéndose satisfecho se alejó de mi persona y yo entré a tu funeral, camuflándome entre tus supuestos "amigos", todos llorando lo mismo "era tan joven, tenía mucho que vivir", "¿quién pudo hacer tal barbaridad?, ella era tan buena" Esos comentarios daban risa, nunca fuiste buena y... ¿quién podría haberte matado? Pues aquel que te amara tanto que no te dejaría ir o podrirte más....alguien que quiso matarte con sus asfixiante amor.

Y ese alguien estaba llorando en tu funeral porque odiaba tu facilidad para morir....Ese alguien, era simplemente yo.

Prólogo

BREVE PRÓLOG DE UNA ESCRITORA AMATEUR

Hola mucho gusto, soy Till James Deadpool, n.n mejor conocida como dark-artemisa....bueno no creo que conocida, solo escribo en mi blog: http://girl-disillusioned.metroblog.com/

Ahora me he aventurado a escribir una novela la cuál he planeado desde hace meses.

Después de unos sueños surgieron en mi mente dos personajes totalmente diferentes: Pierrot un payaso sin sonrisa, del cuál esta no es su novela y Ariel, un joven que el amor trastorno hasta la locura...de verdad Ariel me da pena, pero es que nunca supo como amar y pues...se enamoró de la persona equivocada, Helena, una chica bella y rica, y totalmente malvada, no nació así, pero la vida le forjó ese caracter.

Ellos se sumen en una relación destructiva, cuando pierdes la realidad y te sumes en un mundo de violencia, ¿cuanto tiempo puedes seguir cuerdo?

n.n Espero que disfruten mi pequeña historia bizarra, que he escrito...con gusto he de decir.

La novela ya he dicho, solo tiene en común con My Chemical romance, los nombres de las canciones de sus segundo disco, y el Hotel Bella Muerte, pero no más, todo salió de esta cabecita retorcida que poseo.

Bueno, espero que disfruten de la lectura..